martes, 5 de febrero de 2013
LA PROPUESTA
El catarro me estaba poseyendo, el resfrío, lejos de desaparecer comenzaba a profundizarse y planear sus vacaciones entre tissues que iban entrando en el cesto a poco de haber sido abiertos.
El desgano que procede a una enfermedad no deja, a pesar de todo, que se interrumpa mi estilo personal en inquietarme por descubrir cosas que, más allá de lo novedoso, me ayudan a una posible historia. Pensaba en Laura, no sé si es porque dispongo de tiempo o porque me estoy acostumbrando a su forma, a su respuesta, al juego que jugamos desde el primer día.
Lo cierto que entre esos enrevesados pensamientos, entre idas y venidas hacia la cocina, vigilando mi caldo de pollo, me entretenía leyendo por internet, más bien esquivando las noticias características que nos invaden día a día, La bolsa, Cristiano, los goles de Messi, la crisis......esperaba algo mejor, claro todo estaba allí pero mi ojo experto ignoraba aquello que parece lluvia sobre lata y que ya no nos deja ni siquiera perplejos, lo malo se ha instalado para ser costumbre, pero yo, animal irreverente instalado en el desagrado, en descontento, insisto en que debemos buscar lo mejor, lo diferente.
En eso estaba yo cuando leí algo que esta vez sí llamó mi atención, entre tanta noticia repetida, había algo en letra pequeña que asomaba como ese sol radiante en el comienzo de las mañanas, algo de esperanza aunque luego se nuble. El texto decía : "Estrategias para una propuesta"
"Estar juntos no significa estar de acuerdo en todo, aun sin parecerlo, siempre estamos negociando para conseguir lo que queremos, lo que nos atrae. Si uno necesita decirle algo a ella o a él, debe hacerlo con la mayor naturalidad posible. Claro que siempre hay, por personalidad, quien prevalezca más que el otro, alguien con más labia o fuerza que trata de imponerse. Lo normal en cualquier caso es ceder en ciertas ocasiones (que no en todas) igualmente, sea como sea, hay cosas a las que uno no debe renunciar tan fácilmente, pero son cosas que están, que viven en nuestros tuétanos, de lo que estamos hechos, el porque somos así, que nos hace serlo. Quererse uno mismo y valorar nuestras capacidades es un seguro de vida en cualquier relación, es el aporte que podemos dar desde el otro lado. Valorarse y estar a gusto con nosotros, con nuestro físico es muy importante a la hora de la seducción, así que lo primero es creérselo, creer que somos magníficos ya que eso más tarde o más temprano se traslada.
Elegir el momento, antes de cualquier solicitud, debemos tomar en cuenta el ambiente que sea el adecuado, no podemos abordarle de buenas a primeras, sin una antesala, ni interrumpirla para mostrar que lo que decimos es más importante que lo que dice ella. Debe haber una cierta relajación (aunque si fuera la primera vez que lo propones, se torna difícil) no debe haber estrés ni cosas por hacer, de esta manera se está más receptivo a escucharse. Debemos intentar que el lugar no sea común, digamos que aunque sea común a los mortales, no lo sea para las dos personas intervinientes. La conversación quizá no verse sobre hechos importantes pero en medio de ella y en forma natural (camuflado) como si uno estuviera hablando del tiempo, se hace presente la propuesta.
Con tacto y sin miedo, así se proyecta una buena estrategia. Las mujeres generalmente suelen poner en juego sus armas de seducción cuando quieren algo y casi siempre tiran de sus encantos y eso manifiesta su sexualidad. Pero la palabra es una de las formas de seducción más poderosa, claro que es importante lo que se dice, pero de igual calibre es la importancia del como se lo dice, la posibilidad de una respuesta negativa, puede producir un vacilamiento y eso modificaría seguramente el sentido de lo que pretendemos. Debemos tener en claro lo que queremos, y que no lo queremos por un bien individual, sino que el bien beneficiará a ambos, "los dos nos veremos beneficiados". "La forma es importante, impregnada de palabras dulces y un tono suave, evitando toda brusquedad y sin ser demasiado directo, después de todo eso dará el nivel de comprendimiento y receptividad que el otro tiene en ese mundo mágico en el que perviven mientras están juntos. El enfoque debe ser plural, no hay que pedir por uno, ya que como se dijo, el beneficio es para dos, no se debe mirar únicamente desde una perspectiva y que el otro vea únicamente una necesidad momentánea, si uno piensa en una modificación, en algo nuevo, positivo, que este cambio se manifieste por sí mismo en un bien para los dos. Llegados a esta circunstancia, dejar entrever al otro como se beneficiará al ceder a la petición".
Al leer esto me pareció comprender que yo también debía tener una estrategia, me sentí igual de enfermo, pero con ideas renovadas, bueno, la verdad es que el caldo también hizo lo suyo.
Volví a mi pensamiento inicial: Laura, cavilé en la mejor forma de decírselo, buscar el momento y lugar adecuado, casi copiando el artículo, iría yo a por todas, subrepticiamente claro. Antes debía pensar que lo primero debería suceder es una mejoría, este catarro quizá no me deje ser del todo locuaz, necesito que se me entienda, que interprete la proposición. He pensado mucho en ello ya desde antes del caldo y no veo errores en mi estrategia, se lo diré el sábado, si el sábado es un buen día y será de noche con lo que un poco de penumbra ayudará, por eso del ambiente. A pesar de todo debo confesar que no sería la primera vez que lo hacemos, por lo tanto quizá la propuesta adolezca del factor sorpresa, pero si la primera vez fue bien, no tiene porque no serlo esta segunda. Bueno, me armaré de valor, esperaré el momento oportuno y el sábado mismo le digo a Laura si quiere cenar conmigo.
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viernes, 7 de diciembre de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
DIJO EL POETA
viernes, 16 de marzo de 2012
EL COLOR DEL AMOR
Eladia lo miró a los ojos tiernamente, ya sabían los dos de lo que hablaban sus miradas, siempre desde el primer momento habían dado por sentado que estaban hechos en el mismo molde.
- ¿Sabes lo que pasará, no?
Samuel devolvió aquella mirada tierna acompañada con una tenue sonrisa.
-¡Pues no! no se lo que pasará, dímelo tu.
- Que voy a morir, debes estar preparado.
- Es una marcada tendencia en los hospitales que haya gente que muera, pero las hay que salen de aquí por su propio pié. Son momentos difíciles, pero no estás sola, y no me abandorarás, mi sino es que sigas haciéndome llegar tarde a las reuniones mientras dilatas el tiempo frente al espejo.
- No exageres, no es algo que ocurre cada vez.
- Ocurre.
- ¿Cómo me vez hoy? ¿Estoy muy demacrada quizá?
- Si te digo que eres la más bella del hospital,¿me lo creerías?
- No.
- Crees en que te vas a morir, pero no crees en lo que te digo y que no es más que lo que siempre he visto con mis ojos, con estos que me han dicho que eres la mujer más bella en cualquier lugar donde estés.
- Eres un adulador.
- Quizá, pero adularte me llega de ti, quiero decir que siempre ha sido sensorial, que tu haces que yo sienta esa sensación, que me lo trasmites, que siempre ha sido así aún cuando no nos conocíamos y hablábamos de cosas simples.
-¿Luego todo se ha ido complicando no?
- Vivimos, es lo que pasa mientras uno cree que está haciendo otra cosa, pero no se hace más que vivir.
- ¿Qué es lo que recuerdas con más intensidad?
Samuel se acercó un poco más al costado de la cama de aquella habitación ascéptica, cogió la delgada mano de Eladia sonrió y dijo:
- Me vienen imagenes de momentos todos felices, la vida contigo es redundante en placer, mis actos, aún los individuales, no son míos únicamente, sino nuestros. Pero te contaré un secreto, bueno no es secreto lo ocurrido, sino lo que pasó en mí en tres momentos de nuestra vida.
- Me ilusiona que me cuentes, ¿tendremos tiempo?
- Si, la enfermera me avisará con antelación cuando te preparen.
-¡Todo ha pasado tan rápido!
- La vida es fugacidad, por eso cuando estamos en esos momentos de comunión, en instantes como estos, debemos dilatarlos, tomarlos a consciencia, con todo el cuerpo. ¿recuerdas el ejercicio de concentración?
- ¿El de la mano?
- Si, concentrarse en una parte del cuerpo para sentirla profundamente. Sentir que estás vivo, como circula la sangre por tu cuerpo. Así debemos hacer con los momentos como este, para escapar de esa fugacidad, esa rapidez que nos plantea la vida cuando transcurre el instante.
- Estoy con los ojos cerrados y esperando que cuentes.
- El primero de mis recuerdos, no me merece mayores comentarios, como comprenderás fue aquella noche del primer encuentro, del primer abrazo y del suave beso. Fue el comienzo de una antesala de diálogos que tuvimos por teléfono o por esa moderna forma de comunicarse que hay ahora y que nos da la probabilidad de ver nuestros gestos. Te dije no mucho antes de vernos: "Si fuera profeta, si entendiera de misterios y de cualquier conocimiento, si estuviera en mí la fe para mover las montañas, pero no tuviera amor, nada sería. Si mis precarios bienes donara a gente más pobre que yo, si mi cuerpo entregara para ser quemado, pero aun no tengo amor, nada de él se aprovecharía. El amor es paciente, bondadoso y sin jactancia, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido, lo sufre y lo espera todo, todo lo cree y lo soporta. Hay dos cosas que nutrirán nuestras vidas: Esperanza y amor. Son dos cosas que van juntas, basta que una falle para que la otra la sostenga."
La segunda fue nuestro primer contacto físico, nuestro acercamiento y nuestra desnudez engendrando timideces, convirtiendo todo el ambiente en algo primoroso, cálido; un mundo tan nuestro que nos aislaba de todo lo demás, un mundo marcado por aquella esperanza de mis anteriores palabras. Un mundo de tu y yo, de quimeras, de no saber que piensa, que siente el otro, mientras uno siente y piensa profundamente. También la continuación de aquel primer contacto, porque lo seguido fue más y mejor, porque el vino no derramado en un momento de excitación mientras sostenías la copa, iba a darme la perspectiva de un loco amor, loco pero equilibrado, tanto como ese vino sin derramar. Jamás olvidaré ninguno de estos instantes, tampoco serán ajenos a mi todos los que me han hecho feliz a tu lado, y que son todos, hasta los malos, los aparentemente injustos, los inmerecidos, porque ni yo ni tu merecimos estar separados a partir del mismísimo día en que la casualidad y seguidamente la causalidad dio que nos conocieramos.
Mientras ella apretaba la mano de Samuel, una lágrima le recorría la mejilla buscando el vértice lejano de la comisura de su boca. Él secaba con su dedo aquel impreceptible y cristalino hilo de sentimiento.
- Y por fin, la tercera...
Eladia abrió grande sus ojos, sonrió y dijo:
-¿ Ya lo sé?
- ¿Qué es lo que sabes? ¡Qué costumbre de adivinar lo que voy a decir basándote en lo que harías tu si fueras yo, en este caso: ¡pensarías tu si fueras yo mismo!
- Es que tu a veces eres yo y yo a veces tu, siempre dices eso.
-¡Eso lo dices ahora con el fin de que ocupe tu lugar y sea yo el que me opere y no tu! De buena gana lo haría, de buena gana ocuparía tu lugar para que no sufras ni física ni mentalmente, pero debes saber, entender que lo que pase ahi dentro -señalaba conla mano derecha una lejanía y con la izquierda su pecho - ocurrirá aquí dentro.
- También lo sé, soy tu continuación, y tu la mía, me duele lo que te duele, te duele lo que me duele.
- ¿Me dejarás que te cuente mi tercer inolvidable experiencia contigo?
- ¡Mientras no sea sobre sexo!
- ¿Sexo?
-¡Si! ahora no puedo estoy convalesciente y no reparararás (como siempre) en actitudes y dichos para hacer que te desee.
Rieron en voz baja por unos minutos, hasta que Samuel frunció el seño diciendo:
-¡Bueno basta! ¿Digo o no digo lo que vine a decir?
- ¿A eso has venido?
- ¡Si!He venido a contarte lo mucho que amo y he amado contigo.
- Cierro mis ojos.
- ¡Y tu boca por favor! ¿Recuerdas el día que me dijiste que Adela se iba de casa a vivir a Madrid?
- Si claro.
- Pues ese día no fue, pero fue el inicio. Cuando decidimos buscar una casa con jardincito y...encontramos ese apareado que estaba derruido...
- ¡Lo sabía! ¡lo sabía! sé lo que vas a decir
- No lo sabes.
- ¡A que sí!
- No.
- Lo de la pintura.
- No se puede contigo.
- Igual cuéntamelo, volveré a cerrar mis ojos y mi boca claro.
- Bien, mientras tu mirabas los cuartos y la cocina yo me quedé ensimismado mirando la pared de aquel comedor nuestro, ese que nos daría escenario a futuras escenas a veces (muy pocas) cotidianas.
- Nada de sexo dijimos.
- No, no hablaré de sexo, hablaré de...
La puerta se abrió y un aire hospitalario inundó aquella habitación, una delgada, sonriente y demacrada enfermera entraba con una bandeja y en ella una píldora, un artefacto de medir la tensión y un vaso de agua.
- ¿Comó estás mi reina?
- Ya lo ve aquí con mi rey.
- Si lo veo. Este rey se tendrá que marchar en cuarenta minutos tenemos programada la cirujía.
La enfermera terminó su tarea y la habitación volvió a quedar sumida en el silencio. Solo se miraban, Samuel tenía la mano de Eladia entre las suyas, fue un momento de amor, otro más. Al cabo de unos minutos ella dijo:
- ¿Me seguirás contando?
- No hay tiempo.
- Estás preocupado ¿no?
- En absoluto, me conozco y se que saldré airoso de esto.
- Yo soy la que tengo que salir airosa.
- ¿En que quedamos tu no eres yo?
- Bobo
- Han llegado tus hijos, te dejaré sola con ellos un minuto.
Eladia y sus hijos estuvieron hablando hasta que la enfermera llegó nuevamente con el pijama para la operación.
Adela besó a su madre con fuerza inusitada y Jorge, su hermano la tomó en su brazos y le dijo cuanto la quería. Luego esperaron afuera, cuando salió la camilla los tres,dos de un lado y uno del otro tomaban sus manos y la acompañaban por el largo pasillo hacia el ascensor. Samuel la besó en la frente, sus hijos en sus manos. El ascensor se cerró como quién cierra un libro, como aquel libro que Samuel se había puesto a escribir sabiendo que Eladia estaba enferma.
- No le dije que la quería
Adela lo miró, puso su mano sobre su hombro y dijo:
- Lo sabe, mamá sabe cuanto la quieres.
- No importa cuanto sepa, todos estos años se lo he dicho cada día, cada día le he dicho dos cosas: lo bella que es y cuanto la quiero, aunque lo sepa, debe, siento que debe escucharlo siempre.
Los tres sentados en la sala de espera, esa espera interminable que lleva a uno a un eden donde cosas como las que están sucediendo, no son posibles, todo allí es una nube poblada de recuerdos, imágenes instantáneas de una vida que parece lejana.
Samuel se concentró en la pared del comedor, recordó que cuando Eladia se había ido a Madrid, él para darle una sorpresa, había pintado la pared de color verde pistacchio con un color blanco. A su vez, cuando el se fue a ver a su editor, ella pensando que el blanco de la pared era un sellador sobre ese verde oscuro, pintó la pared de color pastel y no quedó allí, al volver Samuel y como aun no habitaban la casa, creyó que los pintores a quienes se les había encargado el trabajo en un principio, habían equivocado el color, volvió a pintar la pared de blanco y por supuesto hubo una última vez que fue cuando cedió a los encantos de ella, no sin reirse horas enteras por el suceso. Igual que ahora, en este momento en que ella estaba en la cocina y el en el estudio.
-¿De que te ríes? ¡Nome digas nada, estás escribiendo sobre lo de la pared!
- ¡Cómo para engañarte a ti!
- ¿Estás terminando?
- No, me falta un capítulo
- Y dime...¿Insistes con lo de Eladia?
- ¿Y Como quieres que te llame?
- Como me llamo en realidad al menos parecerá que le hablas a una flor.
- No, en la ficción eres Eladia y yo Samuel. Ah y no te dije que TE AMO.
- Me lo dices todos los días amor.
- Sí pero no te lo dije cuando se cerró el ascensor.
- ¿Qué?
- ¿Sabes lo que pasará, no?
Samuel devolvió aquella mirada tierna acompañada con una tenue sonrisa.
-¡Pues no! no se lo que pasará, dímelo tu.
- Que voy a morir, debes estar preparado.
- Es una marcada tendencia en los hospitales que haya gente que muera, pero las hay que salen de aquí por su propio pié. Son momentos difíciles, pero no estás sola, y no me abandorarás, mi sino es que sigas haciéndome llegar tarde a las reuniones mientras dilatas el tiempo frente al espejo.
- No exageres, no es algo que ocurre cada vez.
- Ocurre.
- ¿Cómo me vez hoy? ¿Estoy muy demacrada quizá?
- Si te digo que eres la más bella del hospital,¿me lo creerías?
- No.
- Crees en que te vas a morir, pero no crees en lo que te digo y que no es más que lo que siempre he visto con mis ojos, con estos que me han dicho que eres la mujer más bella en cualquier lugar donde estés.
- Eres un adulador.
- Quizá, pero adularte me llega de ti, quiero decir que siempre ha sido sensorial, que tu haces que yo sienta esa sensación, que me lo trasmites, que siempre ha sido así aún cuando no nos conocíamos y hablábamos de cosas simples.
-¿Luego todo se ha ido complicando no?
- Vivimos, es lo que pasa mientras uno cree que está haciendo otra cosa, pero no se hace más que vivir.
- ¿Qué es lo que recuerdas con más intensidad?
Samuel se acercó un poco más al costado de la cama de aquella habitación ascéptica, cogió la delgada mano de Eladia sonrió y dijo:
- Me vienen imagenes de momentos todos felices, la vida contigo es redundante en placer, mis actos, aún los individuales, no son míos únicamente, sino nuestros. Pero te contaré un secreto, bueno no es secreto lo ocurrido, sino lo que pasó en mí en tres momentos de nuestra vida.
- Me ilusiona que me cuentes, ¿tendremos tiempo?
- Si, la enfermera me avisará con antelación cuando te preparen.
-¡Todo ha pasado tan rápido!
- La vida es fugacidad, por eso cuando estamos en esos momentos de comunión, en instantes como estos, debemos dilatarlos, tomarlos a consciencia, con todo el cuerpo. ¿recuerdas el ejercicio de concentración?
- ¿El de la mano?
- Si, concentrarse en una parte del cuerpo para sentirla profundamente. Sentir que estás vivo, como circula la sangre por tu cuerpo. Así debemos hacer con los momentos como este, para escapar de esa fugacidad, esa rapidez que nos plantea la vida cuando transcurre el instante.
- Estoy con los ojos cerrados y esperando que cuentes.
- El primero de mis recuerdos, no me merece mayores comentarios, como comprenderás fue aquella noche del primer encuentro, del primer abrazo y del suave beso. Fue el comienzo de una antesala de diálogos que tuvimos por teléfono o por esa moderna forma de comunicarse que hay ahora y que nos da la probabilidad de ver nuestros gestos. Te dije no mucho antes de vernos: "Si fuera profeta, si entendiera de misterios y de cualquier conocimiento, si estuviera en mí la fe para mover las montañas, pero no tuviera amor, nada sería. Si mis precarios bienes donara a gente más pobre que yo, si mi cuerpo entregara para ser quemado, pero aun no tengo amor, nada de él se aprovecharía. El amor es paciente, bondadoso y sin jactancia, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido, lo sufre y lo espera todo, todo lo cree y lo soporta. Hay dos cosas que nutrirán nuestras vidas: Esperanza y amor. Son dos cosas que van juntas, basta que una falle para que la otra la sostenga."
La segunda fue nuestro primer contacto físico, nuestro acercamiento y nuestra desnudez engendrando timideces, convirtiendo todo el ambiente en algo primoroso, cálido; un mundo tan nuestro que nos aislaba de todo lo demás, un mundo marcado por aquella esperanza de mis anteriores palabras. Un mundo de tu y yo, de quimeras, de no saber que piensa, que siente el otro, mientras uno siente y piensa profundamente. También la continuación de aquel primer contacto, porque lo seguido fue más y mejor, porque el vino no derramado en un momento de excitación mientras sostenías la copa, iba a darme la perspectiva de un loco amor, loco pero equilibrado, tanto como ese vino sin derramar. Jamás olvidaré ninguno de estos instantes, tampoco serán ajenos a mi todos los que me han hecho feliz a tu lado, y que son todos, hasta los malos, los aparentemente injustos, los inmerecidos, porque ni yo ni tu merecimos estar separados a partir del mismísimo día en que la casualidad y seguidamente la causalidad dio que nos conocieramos.
Mientras ella apretaba la mano de Samuel, una lágrima le recorría la mejilla buscando el vértice lejano de la comisura de su boca. Él secaba con su dedo aquel impreceptible y cristalino hilo de sentimiento.
- Y por fin, la tercera...
Eladia abrió grande sus ojos, sonrió y dijo:
-¿ Ya lo sé?
- ¿Qué es lo que sabes? ¡Qué costumbre de adivinar lo que voy a decir basándote en lo que harías tu si fueras yo, en este caso: ¡pensarías tu si fueras yo mismo!
- Es que tu a veces eres yo y yo a veces tu, siempre dices eso.
-¡Eso lo dices ahora con el fin de que ocupe tu lugar y sea yo el que me opere y no tu! De buena gana lo haría, de buena gana ocuparía tu lugar para que no sufras ni física ni mentalmente, pero debes saber, entender que lo que pase ahi dentro -señalaba conla mano derecha una lejanía y con la izquierda su pecho - ocurrirá aquí dentro.
- También lo sé, soy tu continuación, y tu la mía, me duele lo que te duele, te duele lo que me duele.
- ¿Me dejarás que te cuente mi tercer inolvidable experiencia contigo?
- ¡Mientras no sea sobre sexo!
- ¿Sexo?
-¡Si! ahora no puedo estoy convalesciente y no reparararás (como siempre) en actitudes y dichos para hacer que te desee.
Rieron en voz baja por unos minutos, hasta que Samuel frunció el seño diciendo:
-¡Bueno basta! ¿Digo o no digo lo que vine a decir?
- ¿A eso has venido?
- ¡Si!He venido a contarte lo mucho que amo y he amado contigo.
- Cierro mis ojos.
- ¡Y tu boca por favor! ¿Recuerdas el día que me dijiste que Adela se iba de casa a vivir a Madrid?
- Si claro.
- Pues ese día no fue, pero fue el inicio. Cuando decidimos buscar una casa con jardincito y...encontramos ese apareado que estaba derruido...
- ¡Lo sabía! ¡lo sabía! sé lo que vas a decir
- No lo sabes.
- ¡A que sí!
- No.
- Lo de la pintura.
- No se puede contigo.
- Igual cuéntamelo, volveré a cerrar mis ojos y mi boca claro.
- Bien, mientras tu mirabas los cuartos y la cocina yo me quedé ensimismado mirando la pared de aquel comedor nuestro, ese que nos daría escenario a futuras escenas a veces (muy pocas) cotidianas.
- Nada de sexo dijimos.
- No, no hablaré de sexo, hablaré de...
La puerta se abrió y un aire hospitalario inundó aquella habitación, una delgada, sonriente y demacrada enfermera entraba con una bandeja y en ella una píldora, un artefacto de medir la tensión y un vaso de agua.
- ¿Comó estás mi reina?
- Ya lo ve aquí con mi rey.
- Si lo veo. Este rey se tendrá que marchar en cuarenta minutos tenemos programada la cirujía.
La enfermera terminó su tarea y la habitación volvió a quedar sumida en el silencio. Solo se miraban, Samuel tenía la mano de Eladia entre las suyas, fue un momento de amor, otro más. Al cabo de unos minutos ella dijo:
- ¿Me seguirás contando?
- No hay tiempo.
- Estás preocupado ¿no?
- En absoluto, me conozco y se que saldré airoso de esto.
- Yo soy la que tengo que salir airosa.
- ¿En que quedamos tu no eres yo?
- Bobo
- Han llegado tus hijos, te dejaré sola con ellos un minuto.
Eladia y sus hijos estuvieron hablando hasta que la enfermera llegó nuevamente con el pijama para la operación.
Adela besó a su madre con fuerza inusitada y Jorge, su hermano la tomó en su brazos y le dijo cuanto la quería. Luego esperaron afuera, cuando salió la camilla los tres,dos de un lado y uno del otro tomaban sus manos y la acompañaban por el largo pasillo hacia el ascensor. Samuel la besó en la frente, sus hijos en sus manos. El ascensor se cerró como quién cierra un libro, como aquel libro que Samuel se había puesto a escribir sabiendo que Eladia estaba enferma.
- No le dije que la quería
Adela lo miró, puso su mano sobre su hombro y dijo:
- Lo sabe, mamá sabe cuanto la quieres.
- No importa cuanto sepa, todos estos años se lo he dicho cada día, cada día le he dicho dos cosas: lo bella que es y cuanto la quiero, aunque lo sepa, debe, siento que debe escucharlo siempre.
Los tres sentados en la sala de espera, esa espera interminable que lleva a uno a un eden donde cosas como las que están sucediendo, no son posibles, todo allí es una nube poblada de recuerdos, imágenes instantáneas de una vida que parece lejana.
Samuel se concentró en la pared del comedor, recordó que cuando Eladia se había ido a Madrid, él para darle una sorpresa, había pintado la pared de color verde pistacchio con un color blanco. A su vez, cuando el se fue a ver a su editor, ella pensando que el blanco de la pared era un sellador sobre ese verde oscuro, pintó la pared de color pastel y no quedó allí, al volver Samuel y como aun no habitaban la casa, creyó que los pintores a quienes se les había encargado el trabajo en un principio, habían equivocado el color, volvió a pintar la pared de blanco y por supuesto hubo una última vez que fue cuando cedió a los encantos de ella, no sin reirse horas enteras por el suceso. Igual que ahora, en este momento en que ella estaba en la cocina y el en el estudio.
-¿De que te ríes? ¡Nome digas nada, estás escribiendo sobre lo de la pared!
- ¡Cómo para engañarte a ti!
- ¿Estás terminando?
- No, me falta un capítulo
- Y dime...¿Insistes con lo de Eladia?
- ¿Y Como quieres que te llame?
- Como me llamo en realidad al menos parecerá que le hablas a una flor.
- No, en la ficción eres Eladia y yo Samuel. Ah y no te dije que TE AMO.
- Me lo dices todos los días amor.
- Sí pero no te lo dije cuando se cerró el ascensor.
- ¿Qué?
viernes, 7 de octubre de 2011
SIN NOTICIAS DE ISLANDIA
Si alguien cree que no hay censura en la actualidad, que me diga si así como se ha sabido todo lo que pasa en Egipto, por qué los periódicos no han dicho nada de nada sobre lo que pasa en Islandia:
En Islandia, el pueblo ha hecho dimitir a un gobierno completo, se
nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que
estos crearon con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política
financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su
Constitución.
Y todo ello de forma pacífica. Toda una revolución contra el poder que ha conducido hasta la crisis actual.
He aquí, por qué no se han dado a conocer hechos durante dos años:
¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?
Esta es, brevemente, la historia de los hechos:
2008. Se nacionaliza el principal banco del país.
La moneda se desploma, la bolsa suspende su actividad.
El país está en bancarrota.
2009. Las protestas ciudadanas frente al parlamento logran que se convoquen elecciones anticipadas y provocan la dimisión del Primer Ministro, y de todo su gobierno en bloque.
Continúa la pésima situación económica del país.
Mediante una ley se propone la devolución de la deuda a GB y Holanda
mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las
familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de
interés.
2010. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a
referéndum. En enero de 2010, el Presidente se niega a ratificarla y anuncia que habrá
consulta popular. En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos.
A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir
jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos.
La Interpol dicta una orden, y todos los banqueros implicados, abandonan el país.
En este contexto de crisis, se elige una asamblea para redactar una nueva
Constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que
sustituya a la actual, una copia de la Constitución danesa.
Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano.
Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han
presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.
La asamblea constitucional comienza su trabajo en febrero de 2011 para
presentar un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones
consensuadas en distintas asambleas que se celebran por todo el país.
Debe ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras
las próximas elecciones legislativas.
Esta es la breve historia de la Revolución Islandesa:
-dimisión de todo un gobierno en bloque:
-nacionalización de la banca,
-referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas
trascendentales
-encarcelación de responsables de la crisis y
-reescritura de la constitución por los ciudadanos.
¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?
¿Se ha comentado en las tertulias políticas radiofónicas?
¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV?
Claro que no.
El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.
¡ VIVA ISLANDIA Y LOS ISLANDESES!
En Islandia, el pueblo ha hecho dimitir a un gobierno completo, se
nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que
estos crearon con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política
financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su
Constitución.
Y todo ello de forma pacífica. Toda una revolución contra el poder que ha conducido hasta la crisis actual.
He aquí, por qué no se han dado a conocer hechos durante dos años:
¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?
Esta es, brevemente, la historia de los hechos:
2008. Se nacionaliza el principal banco del país.
La moneda se desploma, la bolsa suspende su actividad.
El país está en bancarrota.
2009. Las protestas ciudadanas frente al parlamento logran que se convoquen elecciones anticipadas y provocan la dimisión del Primer Ministro, y de todo su gobierno en bloque.
Continúa la pésima situación económica del país.
Mediante una ley se propone la devolución de la deuda a GB y Holanda
mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las
familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de
interés.
2010. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a
referéndum. En enero de 2010, el Presidente se niega a ratificarla y anuncia que habrá
consulta popular. En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos.
A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir
jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos.
La Interpol dicta una orden, y todos los banqueros implicados, abandonan el país.
En este contexto de crisis, se elige una asamblea para redactar una nueva
Constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que
sustituya a la actual, una copia de la Constitución danesa.
Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano.
Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han
presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.
La asamblea constitucional comienza su trabajo en febrero de 2011 para
presentar un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones
consensuadas en distintas asambleas que se celebran por todo el país.
Debe ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras
las próximas elecciones legislativas.
Esta es la breve historia de la Revolución Islandesa:
-dimisión de todo un gobierno en bloque:
-nacionalización de la banca,
-referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas
trascendentales
-encarcelación de responsables de la crisis y
-reescritura de la constitución por los ciudadanos.
¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?
¿Se ha comentado en las tertulias políticas radiofónicas?
¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV?
Claro que no.
El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.
¡ VIVA ISLANDIA Y LOS ISLANDESES!
miércoles, 5 de octubre de 2011
SI QUERES LLORAR....LLORÁ!!!...........
martes, 13 de septiembre de 2011
CUESTION DE LIBERTAD
Aprieto las teclas de mi ordenador pensando que quiero decir, una y mil veces me he preguntado porque lo hago y siempre me respondo que escribo para saber como pienso, una especie de autoanálisis, sin embargo he caído en la cuenta que lo hago para vivir otras vidas que no he podido vivir, una forma de ser otro sin dejar de ser yo mismo. En mi escritura soy libre, aunque mi mente no deje de estar encausada por aquellos parámetros inculcados, quiero decir que nunca se es del todo libre, nos enseñan y cuando lo hacen a temprana edad nos están diciendo lo que debemos hacer y cuando maduramos con la idea, ya estamos empapados de un comportamiento general, porque todos vamos a la escuela y todos somos soldados de esa especie de condición que nos inculcan. Luego, si se tiene poder, se puede obviar algunas enseñanzas y cambiar el comportamiento.
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